Método de trabajo con un enfoque terapéutico centrado en ti
Trabajo desde una base cognitivo-conductual, que me permite comprender cómo influyen los pensamientos, las emociones y los comportamientos en el malestar que estás experimentando. Sin embargo, en muchos casos esta base no es suficiente por sí sola, especialmente cuando hay experiencias emocionales complejas, trauma o dificultades en la regulación emocional. Por eso integro herramientas de las terapias de tercera generación y otros enfoques que permiten trabajar a un nivel más profundo e integral.
Entre ellas, utilizo EMDR, IFS, abordaje corporal y enfoque sistémico, teniendo siempre en cuenta el papel del sistema nervioso en todo el proceso terapéutico. Comprender lo que ocurre a nivel fisiológico nos ayuda a comprendernos mejor.
Mi objetivo no es únicamente ayudarte a gestionar lo que sientes en el presente, sino comprender qué hay detrás de aquello que se repite una y otra vez. Muchas veces, determinados patrones emocionales, relacionales o formas de relacionarnos con nosotros mismos tienen una historia que merece ser escuchada y comprendida. Por eso, el trabajo terapéutico busca favorecer cambios más profundos y sostenidos en el tiempo, y no solo un alivio momentáneo del malestar. Desde ahí, adapto cada proceso de forma individual, a través de una evaluación inicial y la construcción conjunta de objetivos terapéuticos que guíen el trabajo, siempre desde un enfoque flexible y personalizado.
Un espacio sin juicio, a tu ritmo
Un lugar donde poder expresarte con libertad, sin etiquetas ni presión, sintiéndote comprendido/a desde el respeto y la cercanía
Regulación del sistema emocional
Aprender a bajar la intensidad interna sin luchar contra lo que sientes y recuperando claridad y elección
Un espacio sin juicio, a tu ritmo
La base del proceso terapéutico es la relación. Creo un espacio donde poder confiar, sentir y avanzar
"Nuestro cuerpo revive lo que la mente intenta olvidar"- Bessel van de Kolk
Lo que nos pasa no se vive solo en forma de pensamientos o emociones, sino también en el cuerpo y en el sistema nervioso. Muchas veces, lo que interpretamos como “no puedo con esto” en realidad es un estado de activación interna: tensión, bloqueo, cansancio extremo, sensación de alerta constante o dificultad para relajarse incluso cuando no hay una amenaza real.
En terapia también trabajamos desde ahí. Ayudando a que puedas empezar a reconocer estas señales internas, entender cómo se activan y aprender a regularlas de una forma más segura y progresiva. El objetivo no es controlar lo que sientes, sino poder relacionarte con ello de una manera que no te desborde ni te desconecte de ti. Porque no se trata de cambiar quién eres, sino de entender cómo funciona tu sistema interno… y empezar a darle un lugar más estable, seguro y habitable.
Beneficios de la terapia online
Comodidad y privacidad: Realiza las sesiones desde un espacio seguro y familiar para ti, en un entorno donde puedas sentirte más tranquila/o, cómoda/o y con mayor libertad para expresarte. Muchas personas encuentran en la terapia online una forma más amable de abrirse emocionalmente y dedicar(se) este tiempo de cuidado sin necesidad de desplazarse.
Flexibilidad: la terapia online facilita que el proceso pueda integrarse de una forma más realista y sostenible en tu día a día. Poder adaptar las sesiones a tus horarios, rutinas o momentos vitales hace que el acompañamiento resulte más accesible y continuo, incluso cuando aparecen cambios, viajes o épocas de mayor carga emocional o laboral.
Continuidad: estés donde estés, puedes seguir contando con un espacio estable de acompañamiento y apoyo. La continuidad en el proceso terapéutico ayuda a sostener lo trabajado en sesión y a mantener un lugar seguro al que volver en distintos momentos de tu vida, respetando siempre tu ritmo y tus necesidades.
Desarrollo de la terapia
Trabajaremos no solo desde la palabra, sino también integrando el cuerpo, las emociones y el sistema nervioso, para que el cambio no sea solo intelectual, sino también sentido y sostenido en el tiempo. El ritmo lo marcas tú. El proceso se va construyendo poco a poco, respetando tus tiempos y tus propios límites.
La terapia puede ayudarte a comprender mejor lo que te pasa, a regular tus emociones cuando se vuelven intensas o confusas, y a construir una relación contigo más amable y coherente. También puede ser un espacio para revisar patrones en tus relaciones, procesar experiencias que han dejado huella o simplemente parar y escucharte en un entorno seguro.
Frecuencia y duración
Habitualmente las sesiones tienen una frecuencia semanal, especialmente al inicio, aunque esto puede adaptarse según cada caso. La duración del proceso varía en función de cada persona y de los objetivos que se vayan trabajando. No hay un tiempo cerrado, sino un acompañamiento que se ajusta a lo que necesites. Si estás valorando empezar terapia, puede que tengas dudas o no tengas claro por dónde empezar. Es completamente normal. Podemos tener una primera sesión para conocernos, resolver lo que necesites y valorar juntas/os si este espacio encaja contigo.